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    Valley filling con BESS: qué es y cómo optimiza tu batería

    El valley filling carga la batería en los valles de consumo para aplanar la curva de demanda. Descubre cómo un EMS con IA lo ejecuta de forma automática.

    La mayoría de las instalaciones con batería BESS se configuran pensando solo en los picos: reducir la potencia máxima demandada, recortar la factura por potencia, evitar penalizaciones. Es una estrategia válida. Pero la mitad de la ecuación queda sin resolver. Mientras se trabaja para bajar los picos, los valles de consumo —las horas de madrugada, los periodos de baja actividad— siguen siendo exactamente eso: horas desaprovechadas en las que la batería podría estar cargándose a bajo coste para maximizar su rendimiento en el siguiente ciclo.

    El valley filling es la estrategia complementaria al peak shaving. Si peak shaving recorta las puntas de demanda, valley filling rellena los huecos: carga la batería de forma deliberada durante los periodos de consumo mínimo, donde la energía es más barata y la red está menos saturada. Juntas, ambas estrategias aplanan la curva de carga y extraen el máximo valor económico de cada ciclo de la batería.

    Qué es el valley filling y en qué se diferencia del peak shaving

    El peak shaving actúa en el momento del pico: detecta que la demanda está a punto de superar un umbral y descarga la batería para reducir la potencia contratada o evitar penalizaciones por exceso de demanda.

    El valley filling actúa en el momento opuesto: identifica los periodos de bajo consumo —habitualmente la madrugada, las primeras horas de la mañana o los momentos de menor actividad productiva— y los usa para cargar la batería de forma controlada. El objetivo no es simplemente llenar la batería, sino hacerlo en el momento correcto: cuando el precio de la energía es mínimo y cuando esa carga va a estar disponible justo antes del siguiente pico.

    La diferencia con una carga no gestionada es sustancial. Un sistema sin EMS inteligente carga la batería cuando su estado de carga baja de un umbral, sin importar el precio de la energía ni lo que va a ocurrir en las próximas horas. Un EMS con valley filling decide activamente cuándo cargar, cuánto cargar y a qué velocidad, coordinando esa decisión con la previsión de consumo y los precios del mercado.

    Cómo un EMS ejecuta el valley filling de forma inteligente

    Para que el valley filling funcione bien no basta con detectar que el consumo es bajo ahora mismo. El EMS necesita anticipar lo que ocurrirá en las próximas horas y tomar la decisión de carga con esa información.

    Identificar los valles de consumo reales

    El primer paso es conocer el perfil de consumo de la instalación con suficiente detalle. No todos los valles son iguales: una madrugada de lunes tiene un perfil distinto al de un domingo, y los días festivos o los periodos de vacaciones alteran completamente la curva habitual. Un EMS bien calibrado aprende el patrón de consumo específico de cada instalación y detecta sus valles reales, no los genéricos.

    NeuraSun combina datos históricos de consumo con algoritmos de predicción para generar una previsión de demanda con resolución horaria para las siguientes 24–48 horas. Esa previsión es la base sobre la que se planifica la carga.

    Decidir cuándo y cuánto cargar

    Una vez identificados los valles, el EMS calcula cuánta energía necesita la batería para cubrir los picos esperados del día siguiente y cuál es el momento óptimo para cargarla. Si los precios ESIOS están disponibles, ese cálculo incorpora también el coste de la energía hora a hora: es más rentable cargar a las 3:00 a 4 ct€/kWh que a las 8:00 a 12 ct€/kWh, aunque en ambos momentos el consumo de la instalación sea bajo.

    El resultado es un plan de carga que minimiza el coste de la energía almacenada y maximiza la disponibilidad de la batería cuando más se necesita. Esto es valley filling inteligente: no cargar cuando se puede, sino cargar cuando conviene.

    Beneficios del valley filling más allá del ahorro directo

    El ahorro en energía es el beneficio más visible, pero no el único. Una estrategia de valley filling bien ejecutada tiene efectos secundarios que también impactan en el retorno de la inversión.

    Mayor vida útil de la batería. Las cargas lentas y programadas durante los valles son más suaves para la química de la celda que las cargas rápidas no planificadas. Un EMS que gestiona la tasa de carga en función del tiempo disponible alarga el ciclo de vida útil del sistema BESS.

    Menor estrés sobre la red. Concentrar las cargas en los periodos de bajo consumo contribuye a equilibrar la demanda en la red eléctrica local. Esto es especialmente relevante en polígonos industriales o edificios con varias instalaciones, donde una carga no coordinada puede generar picos artificiales en horas que deberían ser valle.

    Base para estrategias de arbitraje. El valley filling, cuando se combina con información de precios del mercado, se convierte en la fase de carga de una estrategia de arbitraje completa: cargar barato en el valle, descargar caro en el pico. Sin una carga gestionada en el valle, el arbitraje no funciona.

    Valley filling y peak shaving: la estrategia completa

    Las instalaciones que solo aplican peak shaving están optimizando la mitad del ciclo. Las que combinan peak shaving con valley filling obtienen el rendimiento completo de su sistema de almacenamiento.

    La lógica es directa: el peak shaving reduce la factura por potencia y evita penalizaciones; el valley filling reduce el coste de la energía almacenada y alarga la vida de la batería. Cada estrategia actúa en un punto distinto de la factura eléctrica, y su combinación multiplica el impacto total.

    En instalaciones con generación fotovoltaica, la gestión es más compleja porque el solar añade una tercera fuente de energía al sistema. El EMS debe decidir en tiempo real si la energía solar se usa para consumo directo, para cargar la batería o para verter a red —y si el valle de consumo nocturno se cubre desde la red o desde lo que quedó almacenado durante las horas solares. NeuraSun gestiona estas decisiones de forma integrada, sin separar las lógicas: hay un único objetivo de optimización económica que engloba todas las variables.

    La curva plana como indicador de un EMS que funciona

    Una curva de carga plana —sin picos pronunciados ni valles desaprovechados— es la señal más clara de que el sistema BESS está siendo gestionado correctamente. Es el resultado de que el peak shaving y el valley filling funcionan de forma coordinada, guiados por un EMS que anticipa en lugar de reaccionar.

    Conseguirlo no requiere una instalación especialmente grande ni una tarifa específica. Requiere un software que conozca el perfil de consumo de la instalación, acceda a los precios del mercado y tome decisiones con suficiente antelación para que la batería esté siempre donde necesita estar.

    En NeuraSun llevamos el valley filling un paso más allá. Nuestro EMS no aplica una única estrategia de forma aislada: combina valley filling con arbitraje de precios, peak shaving y predicción de consumo en un único algoritmo de optimización que selecciona el modo más rentable en cada momento. El resultado es un sistema que exprime cada ciclo de la batería con una lógica que ninguna regla fija puede igualar.

    Si quieres analizar la curva de carga de tu instalación y ver cuánto margen existe para mejorar, solicita una demo técnica con NeuraSun y lo revisamos juntos.